martes, 12 de junio de 2007

Curiosidades Urbanas

(Sin chiste ni reflexion)

Por León Nemea



A veces hay cosas en la ciudad que son tan extrañas que nos hacen pensar que comparadas a ellas, Salvador Dalí podría ser el mas común y chato de los oficinistas que trabajan frente a un escritorio durante toda su vida.
Pasan muchas cosas en la ciudad. En Buenos Aires claro esta. Lo que voy a contar acá es una curiosidad, nada mas, no hay reflexiones, no hay doble sentidos. Solo una historia urbana y común.

Hoy salí de la boca del subte (que en cualquier momento se cansa y nos traga a todos), y vi un cartel que decía “Nueva Policía Porteña” o algo así. Mostraba un policía hecho en photoshop, musculoso, armado hasta los dientes, enojado, afeitado, con una moto que parecía sacada de alguna de las mejores (peores) películas yanquis.
¿Por que le mienten a la gente?
Nadie se va a creer que los policías van a ser así.
Ya sabemos como van a ser… gordos, viejos, con un cigarrillo en la boca, con las manos en el chaleco y diciendo “Mire señora, no tengo idea, pero por que no pregunta acá en el kiosco de diarios, ahí le van a saber decir”. Por favor, si ven esos carteles de “Nueva Policía Porteña”, acuérdense de esto que están leyendo. Y vuelvan a preguntarse ¿Por que le mienten a la gente?

De todas formas eso no hizo más que arrancarme una sonrisa. Lo que me paso después si que fue bastante molesto y es la historia urbana que les quiero contar. En realidad, no fue molesto, fue gracioso.

Salí del subte y vi este cartel, esboce una sonrisa y seguí caminando. Llegue a un puesto de panchos:

-Buenas jefe ¿Me da un panchito?
-Recién pongo el agua. -dijo el panchero -. Si me bancas diez minutos te lo saco.
Lo mire y me sonreí, pero el panchero seguía serio.
-¿En serio me decís?
-Si, en diez te lo saco-.dijo el tipo.
“Este tipo esta loco” pensé. “¿Diez minutos”? “En cinco estoy en casa…”
Pero me moría de ganas de comer un pancho…y en casa no había salchichas…
“Al supermercado no voy ni en pedo, además tengo $2, y
no voy a subir, buscar plata, bajar…”
-Véndame la salchicha cruda por favor-. le dije educadamente.
-Eh!? ¿¿Que te pasa flaco??-. Me dijo el educadísimo doctor en panchos.
-Si, que me vendas la salchicha, así cruda, sin pan-. Le dije
-No se pude pibe.
-¿Como no se va a poder?
-Claro flaco… ¿Cuanto te la voy a cobrar?-. Me dijo el licenciado.
-Un peso con cincuenta (parece mas caro escrito que con números), lo que vale el pancho caliente y con pan, pero me da solo la salchicha.
-No se puede.
-¿¿¿¿Como no se va a poder????(Casi le digo la concha de tu madre al doctor en panchos)”
-Claro, no se puede-. Me dijo.
-A ver…-.le dije educadamente. -Te lo compro y te ahorras ponerlo en el agua y te quedas con el pan para poder venderlo, solo me llevo la salchicha en la mano.
-¿¿En la mano??
-Bueno, en el bolsillo, si total la voy hervir después.
-Pero te la hiervo yo pibe.
(Usted se preguntara por que no poníamos la salchicha de una en el agua, si total ya pasaron como 6 o 7 minutos desde que llegue al puesto de panchos…yo en ese momento me indigne y no me lo pregunte)
-No te puedo vender la mercadería suelta me dijo.
-¿En serio me decís?-. Le pregunte.
-Si, en serio.
-Bueno, poneme la salchicha cruda adentro de una pan frió le dije.

¿Saben que me dijo?

-No se puede pibe.

-Chau jefe-. Le dije
-Buenas tardes pibe.

De todas formas ya no tenia tantas ganas de comerme un pancho, pero si hubiera habido uno de esos policías porteños que parecen Rambo, le hubiera preguntado donde había otro puesto de panchos… “Mira pibe, no tengo idea, pero por que no preguntas acá en el kiosco de diarios, ahí te van a saber decir” me hubiera dicho mientras pitaba su cigarrillo y se rascaba el bigote.

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