jueves, 28 de febrero de 2013

"10 años no es nada"


La historia, el drama, la lucha de como logre autosuperarme para terminar mis estudios de Ingeniero Industrial. "Un largo camino al cielo?" "Ingeniero Carajo" "Las aguilas no van al rio en junio" "cest fini, aurevoir, agur, chau, adeu, adios,goodbye no more" "Una carrera despareja" "Al pan pan y albino, termidor" "Pa, ma, soy yo, walter el ingeniero"


"10 años no es nada"

Hoy quiero invitarlos a sumergirse en una historia que data de hace muchos pero muchos años. Como veran he puesto muchos titulos, la idea es que cada uno interprete el titulo como mejor le guste . Me cuesta pensar por donde arrancar así que voy a empezar por el principio.

Me acuerdo cuando termine el colegio y me anote en la UBA para cursar el CBC (saborizado) de Ingeniería Industrial en la sede de Ciudad Universitaria. Imposible olvidarme el primer día de clases, llegue 20 minutos tarde debido a mi mal cálculo de colectivo nro. 33, me senté adelante en una clase de física que comenzaba a las 5 de la tarde de un lunes, estaba tan pero tan adelante que cuando el profesor limpiaba el pizarrón me caía polvo de la tiza en el cabello. La experiencia es ciudad fue espectacular, guardo grandes recuerdos en todos los sentidos. Primero recuerdo ir en la lancha (Peugeot 505 rural celeste) siempre y hasta hacer de pool a algunos amigos cuando volvíamos. Curse una materia con el Chino Aguirre, no cursaba en la misma clase con Nico Dellarole pero si la misma materia con misma profesora una hora después, además me hice un grupo de amigos en mi clase de algebra que iban todos al san Martin de tours. El estacionamiento salía 1 peso y siempre sobraba lugar para estacionar. Curse tres materias y pese a faltar mucho a clase, aprobé las 3 materias con creces. Ciudad era un lugar espectacular, mucha gente, mucho sol, muchas mujeres, muchos amigos, la verdad me gustaba mucho, pero era un poco lejos y me costaba ir a clase cuando no tenía mi amada lancha. Así que el segundo cuatrimestre decidí cambiarme a la sede de la Calle las Heras que quedaba a 9 cuadras de mi casa.

Fue muy raro todo, porque luego de hacer la adaptación lógica de terminar en un colegio privado que éramos como una familia grande, pasar a un mundo de gente, ese choque fue espectacular y enriquecedor, pero ya lo había vivido meses atrás y lo había superado , ya conocía a mi gente, ya sintiendo parte del lugar, ya ubicado. El cambio a las Heras fue duro, primer día de clases todo oscuro, el edificio no le entraba luz, no se veía verde cuando te acercabas, no conocía a nadie, estábamos en pleno invierno. Primer día de clases tampoco lo olvido. Clase química. Entro otra vez tarde y me siento al fondo de una clase que tarde en encontrar porque desconocía el edificio. Empiezo a escuchar la clase y veo que un compañero al lado mío estaba durmiendo y roncaba. Fue un golpe fuerte. Fue como otro volver a empezar, volver a cero pese a tener 3 materias adentro. Me costó muchísimo adaptarme y tener ganas a este cambio, me sentía incómodo en esa universidad a diferencia de la alegría de ciudad. Empecé a pensar en mi futuro y me imagine varios años así y empecé a dudar. No tenía dudas sobre mi carrera, pero dudaba mucho de la facultad, tal es así que comencé a faltar desmedidamente. El tiempo paso falta que va falta que viene (pero sino lo toque, por esta por esa y por aquella, esta es para usted) y finalmente llegue a tomar una decisión. Les comente a mis padres que me quería cambiar a la UCA, donde tenía algunos amigos que habían empezado ya primer año y escuchándolos y por cómo era todo sentía que yo me iba a sentir más cómodo. Recuerdo pensar, “yo en la UBA así con este sistema y lo vago que soy me voy a recibir en 10 años”. Una vez tomada la decisión, ahí vinieron 8 meses de vacaciones por decirlo de alguna manera, solo tuve que hacer el ingreso 2 materias y salieron de taquito.

Año 2004. Marzo. Empezaba mi aventura en la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires. Ya en la clase cursaba con Jero Bunge en todas las materias juntos, siempre con los mismos compañeros, casi siempre en la misma aula. Los jueves que teníamos una materia que a mí me habían tomado como equivalencia, así que los jueves libre (vamos karajo). En la UCA me sentía como en el colegio, la adaptación casi ni se sintió y de a poco se fue formando un grupo de amigos, la pasábamos muy bien y había comodidad plena. Encima tenía amigos del colegio en todas las carreras, así que en los recreos siempre nos encontrábamos con amigos, gente de todos lados, del rugby, del futbol sala, amigos de la infancia, hasta mi novia de aquella época iba a la misma universidad. El recreo se te cansaba el cachete de lo que saludabas, me acuerdo a veces no querer bajar siempre porque me daba fiaca ver a todo el mundo. A veces prefería bajar solo hasta el subsuelo donde cursaba marta Serrano y me fui compinchando con sus amigos de la publicidad. No recuerdo precisamente el primer día de clases, pero si recuerdo la primer semana, sobretodo que no había lista y nos pasaban la lista para anotar nuestro nombre. Siempre pasaba esa lista en cada clase y nunca pasaba nada. Un día decidimos apuntar con nuestros nuevos amigos a Alberto Acosta, ex delantero goleador quien llegara a vestir la camiseta de san Lorenzo y boca entre otros marcando 300 goles. Esta vez la profesora empezó a tomar lista y después de leer nuestros nombres, dijo “Acosta, Alberto” y levanto la vista buscando al alumno. Rápidamente los alumnos futboleros sonrieron y comenzaron a girar sus cabezas buscando pero nadie se dignaba a aparecer. Recuerdo escuchar el murmullo que decía “está el Beto, está el Beto”, y la profesora vio que un puñado de alumnos se reían mas de la cuenta, lo que genero su enojo y nos convocó a mí y a jero Bunge para retarnos al final de la clase.

Primero año en la UCA pasó volando. Aprobé todas las materias, no estudiaba mucho pero me iba muy bien en todo, no tenía problema con nada, el nivel de dificultad era medio alto, pero por suerte la buena base del colegio en algunas materias, más medio CBC me ayudaron a no esforzarme mucho y aprobar sin tener excelentes notas. Así obtuve mi premio que fue empezar las vacaciones el 20 de diciembre y tener libre hasta el 15 de marzo. Con todo ese tiempo aproveche y viaje a España por 70 días en el comienzo del 2005.

La vuelta fue terrible. Ese viaje me movió mucho el piso en todos los sentidos, me había hecho pensar mucho, estaba medio desbordado interiormente y encontrándome conmigo mismo cada vez, me hice preguntas que nunca me había hecho, empecé a dudar de mi carrera y no a estar fino sobre todo en la facultad. Segundo año es lejos el año más difícil de ingeniería, por lo menos en ese momento. Es como le decíamos nosotros un años filtro. Teníamos 3 de las 5 materias más difíciles de la facultad, y encima pasa algo que es muy duro en la carrera, el estudiar no te iba a garantizar pasar. Eso es algo que después me di cuenta que iba para toda la carrera, muchas veces un profesor te decía “esta materia se pasa de culo”, y uno al principio se quedaba callado sin entender, lo que querían decirte era que había que estudiar, estudiar y estudiar todo el día con el culo en la silla. Ese segundo año yo no estando seguro de nada, con mucho revuelo interior y encima poniéndose enfrente de mí las materias más difíciles de la carrera se transformó en un parto terrible, aprobaba solo las materias fáciles como filosofía o economía, pero lo importante ni cerca estaba de superarlo. Fue un año duro que me dejo muchas más preguntas que respuestas. A la vez se dio ese año que debute en primera y comencé a tener éxito en el rugby, lo que me hacía agarrarme de eso como mi mejor actividad. Recuerdo rendir un parcial de física 2 el sábado a las 9 am, y ese mismo día debutar en primera. Cuando me entregaron la hoja lo único que quería era entregar porque significaba que terminaba ese momento y ya empezaba a pensar en rugby. Así me fue no.

Así llego el año 2006 tercero en la UCA. Me encontraba en casi todo en segundo año y teniendo que volver a hacer las mismas materias anuales que había dado lastima el año anterior. Las dudas sobre la carrera eran terribles, ya había cosas que me molestaban muchísimo de la carrera. Primero la matemática era muy lindo cuando había que hacer cálculos, ahora bien, cuando había que explicar los teoremas, entenderlos, saber de dónde vienen, el eje x,eje y, eje z, dejo de ser para ser el eje N, con el campo R “n”, o sea no dos dimensiones ni tres, si no todas las dimensiones. Después cuando te enterabas que un problema podía ser hecho de mil formas y que vos tenías que elegir, encima que vos ibas a estudiar y por ahí sabias mucho, pero si en ese momento del examen o ese día no se te ocurrió o estabas cansado por ahí la ibas a pasar pésimo y 2 horas parado en un problema que nunca resolverías. Sumado a esas decepciones por ahí habías hecho un problema que creías que era perfecto pero cuando te entregaban la nota aparecía el 2 y te dabas cuenta que el método que usaste no valía. Como verán es una carrera que te envía decepciones constantemente, pero además te prueba, te prueba a ver cuánto estas dispuesto a luchar por seguir y terminar esto, por caerte y volverte a levantar mil veces. Como verán el año venia complicadísimo, a todo esto cometo un error en lo personal. Muchos del club trabajan en convergía, un día charlando con Nico Santurio quien su hermano Chelo, era el presidente de la empresa, me convocan para hacer una suplencia. En el momento en que estaba yéndome muy mal en la facultad, no me gustaban las materias, no aprobaba nada, sentí como un salvavidas esto, una escapatoria, encima era por 3 meses y un mes era el de las vacaciones, haciendo cuentas rápidas creí que me iba a servir en todos los sentidos sin molestar a la facultad. El trabajo era 3 días enteros, un día mediodía y un día no iba porque cursaba todo el día en la facultad. En fin, una pasantía. Cobraba la suma módica de 600 pesos, increíble cómo pasa el tiempo, en ese momento todavía tenía mucho valor ese dinero. Fue un error total desde es el lado de la universidad haber aceptado ese empleo, pero en cuanto a lo laboral, la experiencia, el ambiente, lo económico y lo demás fue algo espectacular, me sirvió mucho. Volviendo a la facultad paso otro año más y las 3 materias importantes del facultad, seguían sin ser aprobadas, entre el rugby, el trabajo y cursar, el estudio estaba en el último plano. Cada vez que agarraba un libro me sentía peleado, sentía que me querían joder la vida y demás. El descontento crecía y crecía año a año con la facultad.

Todavía no estaba cerca de tomar una decisión, o por lo menos no me creía cerca de hacerlo hasta que llego el año 2007. Ya era el cuarto año en la UCA y cursaba teología de cuarto año, más alguna que otra de 3er año y después me quedaba todavía esa súper mochila de segundo año, que no me la iba a dejar fácil. Me acuerdo que pase un verano difícil, venia de bochar dos veces un final de mecánica y si lo daba por tercera vez mal en ese febrero tenía que recursar la materia. Por primera vez empecé a pensar en dejar la carrera y me puse a ver otras carreras, recursos humanos y psicología eran que tomaban punta, me puse a investigar cómo era cada una y sentía que si me cambiaba tenía que ser algo de eso. El cambio si se daba era drástico y dudaba mucho, de repente me imaginaba en primer año y primera clase de piscología y me costaba un poco, además no estaba nada seguro si era lo que realmente quería, pero ingeniería la estaba pasando realmente mal así que solo entre en un mar de dudas. Recuerdo llegar a decir “si me va mal de nuevo en mecánica dejo la carrera”. Ya sentía que había tomado la decisión, aunque con poca seguridad, no me animaba a contársela a nadie, sobre todo a mis compañeros que no me lo iban a permitir que abandone ni loco. Finalmente fui a rendir mecánica y fue pésimo. Si bien había estudiado en el fondo quería que me vaya mal para finalmente dejar de cargar esta mochila, ya pesaba mucho y no sentía energía para poder cargarla. Me acuerdo que me fui a ver la Copa Claro al lawn tenis después del final con el traje puesto. Hacia 40 grados, yo estaba ahí a las 3 de la tarde todo chivado, pero sintiendo un alivio tremendo de pensar que dejaba la carrera. No le conté a nadie de esto, porque no sabía bien cómo explicarlo. En el club 3 días de después me encuentro con jero Bunge que me dice que iba a rendir química 3 y si me sumaba al grupo con Joaco Brinnand. Yo les dije que sí que primero arrancaba solo y después me sumaba. Obviamente esquive y no estudie nada, tal es así que jero me llama días después y me dice de juntarnos a estudiar los 3. Le dije que al final no había estudiado nada y me bajaba. Pero no los pude convencer a los 2, me dijeron que vaya que en las horas que quedaba me explicaban todo. Así fue, llegue a las 13 horas y hasta las 6 am, siguiendo la noche de largo, me explicaron todo el cuatrimestre. Así fuimos a rendir. Cuando me entregaron el final, me quedo dormido en el asiento, y de repente sintió un codazo fuerte “gordo, el examen dale”. Así fue como rendí y me saque un 4. Fue una alegría rara porque sentía que dejaba pero sirvió ese impulso y las dudas continuaban. Ese mismo día me encuentro con un amigo de champa Nacho Soler que me invita a preparar con el Estabilidad, la verdad que no tenía ganas, pero nacho insistió que era fácil y nos la sacábamos de encima en 2 días. Fui a lo de Nacho 2 días, le metimos pata juntos y bueno aprobamos también estabilidad. Así con ese embalon (primera vez que escribo esa palabra) solo prepare otra materia y también me fue bien. Así que después de todo eso y de algunas charlas con compañeros que ni loco me dejaban a abandonar, decidí seguir un cuatrimestre más a ver qué pasaba.

Finalmente ese cuatrimestre fue un lujo y aprobé todas esas materias que venían rebotando por todos lados hace 2 años y por fin podía pasar el puto filtro de segundo año. Si bien quedaban los finales que no serían nada fáciles, me sentía con pilas y embalado (hasta la conjugo y todo ya). No es que estaba estudiando como loco, pero si había ganas e intención, a pesar de que sentía que la carrera cada vez que la conocía más me gustaba menos. Por otro lado el tema de que me ganara me hacía a sentir como sacar un orgullo, no podía ser que me ganara, no podía ser que abandone. Recuerdo pensar cuando pase segundo “ya estas”, pero una vez que pase segundo sentía que quedaba una eternidad. Y ahí decía, cuando este en 4to listo, pero llegaba cuarto y aprecia más largo que los demás, así que una vez que avanzaba y avanzaba la cuesta se hacía más arriba y más arriba sobre todo en lo mental.

Los años siguientes, llámese 2008 y 2009, fueron años de asentamiento e ir acomodándome. Terminar segundo año, rendir 3 veces mal mate 3 y meterla por fin en la cuarta, sufrir como nunca con mecánica, eran golpes por todos lados, pero me sentía fuerte, sobre todo con Joaco y Jero que eran mi grupo de estudio y mi fuerza, eran quienes estaban todo el día con o sin quererlo, ayudándome aprobar, a que no falte a clase, a que me ponga las pilas, a estudiar con ellos. Yo siempre buscaba lo que sea por no estudiar y ellos me tenían cagando, no me dejaban respirar, y gracias a ellos sin ninguna duda que pude seguir caminando pese a todo, pese cada duda. Imagínense Joaco, con un tumor en la cabeza, pelado, haciendo quimioterapia, rayos, había tenido que dejar el rugby, una pasión para él, y sin embargo los estudio no los abandonaba. Estaba sin fuerzas, cansando por la quimio o lo que sea, y cada vez que podía, venía a clase, o estudiaba. Jero Bunge por otro lado laburando todo el día sin parar, teniendo a su hijo que mantener, tampoco faltaba nunca a clase y siempre listo para aprobar la materia que se venga como sea. No tenía forma de pararlos, ya con solo su ejemplo me fue llevando y me arrastraban si era necesario, pero íbamos caminando los 3 juntos. Ni hablar si decía algo de dejar la carrera, era como un crimen, automáticamente me cagaban a puteadas. Así que no me quedo otra que seguir. No fueron 2 años increíbles en cuanto a la cantidad de materias aprobadas, pero si había metido muchas materias de calidad, pesadas, me había sacado varias mochilas de encima. Pienso en lo que dijo alguna vez un profesor de pasar “de culo” y no tengo idea como, pero la pase de culo por la suerte. Sobre todo el apoyo de joaco y jero y de muchos compañeros más, que me llamaban constantemente para estudiar juntos, me transmitían pilas siempre.

Recuerda que ya sentía como un karma positivo o una inercia de que aprobaba todo, ni siquiera ir a recupera torio, era increíble, había una onda positiva que no me dejaba relajarme, cada parcial veía a muchos amigos en recupera torios y yo no, las metía de una. Ya arrancaba materias de 4to y de 5to año muy de a poquito entonces se presentaba otro problema más en la carrera. La materias de los últimos dos años, son si o si a la noche, no hay otra opción, y ahora que estaba cada vez más cerca de terminar, si bien el camino era largo, había materias que se me cruzaban con el entrenamiento. Ni loco iba a dejar de jugar, yo pensaba “la actividad que me más me gusta no la dejo ni loco, encima que voy a la facultad todavía”, dijo termino más tarde pero ni loco dejo de jugar. Así fue empezaron años de malabares. Primero cursar miércoles y viernes hasta las 23 horas de la noche, un sacrificio duro. Después existió un cuatrimestres tener los martes de la muerte. Arranca a las 9 am y salía a 8 de la noche para ir a entrenar. Encima tenía que salir con el bolso desde casa, cargarlo en el tren y estar todo el día en la facultad con el bolso de lado a lado. Además la clase terminaba a las 9, me fumaba la cara de orto de la mina de costos todos los martes y los jueves no le veía ni la cara porque la clase empezaba a las 9. La mina me decía que iba a recursar, pero por suerte yo ya lo tenía comprado al jefe de catedra y así todo la aprobé, con 6 por ciento de asistencia los jueves y 25 % los martes. También hubo materias de lunes, martes y jueves que no me quise anotar, y salió el famoso salteo, después veremos cuando se cursan. También alguna que otra vez falte a entrenar pero fueron las de menos.

Arrancando mi séptimo año de carrera en la UCA, no cabe dudas que el año 2010 fue un año que me quedara grabado para toda la vida y no por que Maradona dirigió a la selección en el mundial. Este año arranco con todo. Lo primero que paso fue diciembre del año pasado había dado mecánica por cuarta vez consecutiva mal. Así que para navidad me llego un hermoso regalo a mi casa. Era una carta que decía que por haber dado mal esa materia por cuarta vez entraba en regla. Eso en el lenguaje uca-ing, significa que no podes cursar ni rendir nada hasta que no apruebes esa materia. Y esa materia la tenía que dar en febrero siguiente en primera instancia. Me saque un 8. Todo el grupo de estudio le metimos duro y parejo. La rompimos toda, después de tener terribles nervios y no saber qué carajo iba a pasar, sobre todo si desaprobaba. Luego arranque el año con muchas ganas sabiendo que el final se acercaba, aunque como reitere anteriormente, la cuesta era por ahí más corta pero cada vez más empinada y la mochila pesaba más para pasarla.

Durante la pretemporada estabas jugando un partido en la plata y me lesiono. Era la copa city contra hurling. Primero pensaba que era una contractura pero finalmente después de estudios y no cesar (menoti) el dolor, tenía 2 hernias de disco y tenía que primero parar de jugar, luego analizar si operarme o no, pero la temporada de rugby iba a estar muy complicada para mí. Era un golpe fuerte para arrancar el año.

Meses más tarde. El golpe más duro de toda la carrera llego Fue el 5 de mayo. Como poder olvidar ese día. Recuerdo que al principio estaba tranquilo y en paz en casa de un amigo. Pero cuando llegue a mi casa, me largue a llorar desconsoladamente. Era un mar de lágrimas. Después de tantos golpecitos en la carrera este golpe era en serio y el más duro de todos. Después de tanto luchar contra ese maldito tumor finalmente Joaco falleció. Fue un golpazo enorme para Jero y para mí, sin duda los 3 habíamos hecho el camino juntos en la carrera ayudándonos y demás, pero lo más importante era que nos habíamos hechos enorme amigos, la pasábamos muy bien, nos cargábamos de risa, nos juntábamos a veces mucho, a veces poco, pero los encuentros tenían mucha calidad. Ir a estudiar los 3 era mucho más que estudiar, se había transformado en un momento de amigos, en un programa. A partir de ahí tuve muchos replanteos. Lo primero que pensé fue que tenía una respuesta a una pregunta que llevaba años y años preguntándome y revolviendo mi cabeza. ¿Valió la pena estudiar esta carrera? No tengo ninguna duda de que sí. Hoy tengo miles de motivos más. Pero gracias a esta carrera conocí a Joaco y fue un amigo muy fuerte, fue una enseñanza todos los días, fue una persona que me marco muchísimo. Recontra valió la pena carajo. Acá no queda otra que decir “podemos llorar, pero nunca dejar de caminar” y había que seguir caminando. Yo pensaba tengo que terminar esta carrera por Joaco y por Jero. Tengo que terminarla, sin ellos o no hubiese llegado hasta donde estoy. Así fue como Joaco me acompaño en cada examen y en cada final, sé que me estuvo empujando siempre. Yo rezaba siempre antes de cada examen de cualquier cosa, pero le rezaba a joaco, primero hablaba con dios, pero le decía “hola si con lo de Jesús, pásame con joaco” y le pedía que me banque, que lo necesitaba para aprobar, para superar otro escollo más. Con esa cábala creo que los últimos años habré desaprobado 2 exámenes como mucho, era infalible.

Para cerrar el año 2010 además tome algo positivo con lo que paso con mi lesión. Me anote en todas las materias habidas y por haber en todos los horarios de entrenamiento posible y curse sin parar. Con la cábala que tenía, el tiempo que sobraba, cursar, prestar atención, ese año fue un año de cantidad, calidad, huevo y finalmente empezar a ver la luz a través del túnel.

Después de ese año movido que entraron todos los goles desde mitad de cancha, cabeza, afuera del área, de rabona, tiro libre, de volea, de tijera, faltaba la chilena para cerrar la carrera. Así que se vino el año 2011. Quedaba muy poco por cursar. Ya estaba más grande y empecé a laburar en Wal-Mart lo que me limito un poco para cursar. No quedaba otra, había que generar un mango. Así todo seguí yendo al odioso predio de puerto madero a cursar las ultimas materias pero con un problema de correlativas. Me quedaban 6 materias no más pero al ser todas correlativas entre si iba a ser imposible terminar de cursar en ese octavo año de carrera. Así que me iba a trabajar en villa Pueyrredón y desde ahí cuando salía, caminaba 10 cuadras hasta el tren, me bajaba en retiro, y ahí tomaba el bus a la facultad. Un viaje eterno. De ahí llegaba a cursar estaba 2 horas y me iba entrenamiento. Por suerte tuve la idea de dejar el bolso en el club y que alguno me lo lleve, así llegar a centro naval cambiarme y listo. Imagínense lo que hubiese sido el rally Belgrano R- Villa Pueyrredón – Puerto Madero- Centro naval – Belgrano R, con el bolso y la mochila de la UCA. Así curse todas las materias que la facultad me dejo y quedaron 2 para el año que viene. Aprobé los finales que pude y bueno se venía el final. Así todo cuando parecía que estaba todo cocinado les aseguro que todavía seguía latente en el fondo de mí que “era imposible”, por más que veías la punta solo faltaba lo último, la sensación de imposible seguía estando, y por ahí creía como durante toda la carrera que no iba a llegar, pero así todo debía seguir caminando.

Después de recorrerme toda la ciudad de una punta a la otra durante mucho tiempo, para el año 2012 me propuse no ir nunca más a puerto madero a cursar. Ya después de 9 años, ya odiaba esa zona, ya le tenía bronca, violencia, solo iría para rendir pero no a cursar, no soportaba más ese puto edificio que nunca me aprendí el nombre si era santo tomas de Aquino o sal Alberto magno. Te odio edificio. Ahora bien. Si quedaban 2 materias por cursar ¿Cómo diablos iba a ser para terminar la carrera?

Aquí fue cuando planee mi jugada maestra. Mi chilena. Mil ultimo toque. One chanche. Just one chance. Decidí que las ultimas materias no las iba cursar en puerto madero sino en Bilbao España. Así podía cumplir con lo que me había propuesto. Por un lado terminar la carrera por Joaco y jero, y no cursar más en el edificio ese travesti que queda en puerto madero.

¿Porque elegí Bilbao? Fue fácil. Hace 7 años que quería venir a visitar al chelito Bosch que estaba jugando en Biarritz y encima ahora se había sumado Frank GK acá, así que cuando empecé a buscar facultad dije, la más cerca de Biarritz posible. Y así fue. Además quería que fuera de idioma español para que sea lo más fácil posible y no tener que distraerme con nada, aprendiendo francés o prestando atención en inglés o en árabe. Por ultimo pensé que me gustaría que el Loco Bielsa estuviera cerca para poder conocerlo. Así fue como cerraba todo. Biarritz hora y media de Bilbao. Loco Bielsa entrenando el Athletic y si bien el idioma es euskera (vasco) también se dictaban clases de español.

Venir a la facultad acá nunca lo sentí como cursar. Primero falte desmedidamente. Al ver que no tomaban lista fue algo genial. Los lunes y los viernes habré ido 3 en todo el cuatrimestre como mucho. Además los martes también se sumaban a veces. Sobre todo cuando hacia viajes de fin de semana y volvía el martes. Y ni hablar cuando hice viajes de semanas enteras. Una vez me acuerdo aprender un lunes, creo que era el primer lunes que iba en meses y cuando llego me entero que la clase la habían cambiado hace meses 2 horas antes, así que me volví derrotado a casa. Alguno puede pensar que me excedí un poco, pero yo sabía que estaba todo controlado siempre. Sabía que no podía fallar y que con la inercia, la fuerza y todo iba por fin a concluir mis estudios.

Cuando llego el cierre de cuatrimestre estaba en bolas en todo, tanta falta y tanta dejadez me había matado. Pero como dije fue cuestión de decir “ahora”. Ahí apreté el acelerador y me concentre en el objetivo grande. Aprobé todos los trabajos, orales y exámenes que tenía que dar y ahora si se venían los 3 finales.Se vino enero. Estudie sin parar durante 3 semanas duro y parejo. No salía los fines de semana y cancele todos los programas que no tenían que ver con estudiar, salvo entrenar, ir al gimnasio y jugar.

Llego el primer final. Un trámite. Oral sobre el trabajo de Sushi Pop. Lo había cocinado yo. Encima con la oratoria que no me cuesta. Tenía hasta algunos chistes preparados. Nota final 8,30. Después en 2 semanas venían los últimos dos finales. Primero maquinas térmicas el 31 de enero. Fue un examen que no me costó. Lo duro fue que era largo. 4 horas ahí luchando pero con mucha paz. Cuando vez el examen y te das cuenta que sabes lo que te preguntan. Así fue 7. Ultimo escalón mecánica de fluidos. Examen de 2 horas, tiempo de sobra. Entregan el examen y veo 2 ejercicios fácil y dos maso menos. Entre con un nerviosísimo desmedido, me cague hasta las patas, los ejercicios fáciles, dudaba y dudaba, los sabia y los hacia pero chequeaba 100 veces si estaban bien. Y así con dos ejercicios y medio hechos nada más entregue porque se me cabo el tiempo. Me hizo dudar mucho y entre pánico, pero no podía fallar. Y así fue 6.

Cuando salir de rendir sentía la sensación que nunca había sentido antes en mi vida. Por fin se había acabado una etapa de mi vida. Tenía una sonrisa de oreja a oreja como loco. No podía creer. Miraba para atrás y sinceramente no podía creer todo lo que había pasado. Finalmente después de tantos años le había ganado, el orgullo, me imaginaba la alegría de mis viejos que tanto quisieron, sufrieron, apoyaron, acompañaron y estuvieron ahí al lado mío . Y sobre todo me lo imagine a Joaco sonriendo en el cielo y a jero en su casa. La carrera claramente no me gusto porque la sufrí de verdad, odio muchas cosas de ella, odie materias enteras y temas que no quiera ver nunca más. Le agradezco haber colaborado en mi voluntad, en mi lucha, en la entrega, los amigos que me dio y las situaciones que me forjo para toda la vida. Claramente no soy el mismo que hace 10 años fue a la primer clase de la UBA para empezar este sueño. Este sueño que finalmente término de una vez. Uno podría pensar que 10 años es una locura y fueron fatales, pero estoy feliz de que hayan sido 10 años, 10 años desde que termine el colegio, 10 años que me guardare para toda la vida, 10 años de saberme que si este es el camino a recorrer para llegar a donde llegue lo volvería a hacer. En fin. 10 años no es nada.

Para cerrar les cuento que cada final que llegaba entraba y muchos me decían, “veni te guarde este lugar” así siempre, y no era porque sabía mucho, o porque eran mis amigos, ya que me pasaba año tras año, además yo siempre llegaba justo al os exámenes, no en general, no me gusta llegar mucho antes y mirar el techo, me guardaban el lugar siempre enfrente de ellos para poder taparlos.

Fin.

Pd: si usted creyo que el titulo correcto es "las aguilas no van al rio en junio" usted es un genio.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

lancha !!! al fin colegas !!! me sigo riendo de las anecdotas tuya en convergia jajaja

Abzo !!!

Chelo

Anónimo dijo...

Que fuerte estas papi!